-¿Qué te duele?
-No!, nada! estábamos cruzando una calle con Pety -la vecina- y ésta se tropezó y me arrastró al piso. Como íbamos cruzando agarradas del brazo...
-¿Se cayeron las dos?
-Sí, las dos juntas. No sabés qué chistoso.
Siempre retuve los consejos de mi abuela. Son de los más sabios que pueden existir. Aquí comparto algunas conversaciones que tengo con ella. No edito, transmito su manera de hablar, porque así me llegan sus palabras.